Eleanor Rigby

jueves, 11 de agosto de 2011

Su vida era una fábula de lata, sus ojos eran luces de neón..


Ese momento sublime, tras tantos meses de espera, en los que debía conformarme con verte solo en una pantalla, fue en ese soplo de segundos cuando te percataste que mis pies transitaban en la Tierra. Atesoraré ese instante bajo siete llaves, porque fue gracias a tu presencia que ese sentimiento, que había estado dormido tantos años resurgía, como el ave fénix, habiendo sido previamente consumido por el fuego de la desolación.
De forma extraña, sabía exactamente qué decir. Sin embargo, eso que debía pronunciar no requería que ningún sonido emergiera de mi boca. En ese silencioso momento culminante, cargado de electricidad, es donde se condensaba la espera, el resurgir de emociones dormidas, el fin de la desolación.




3 comentarios:

Né. dijo...

Impecable. Impecable!

Iván dijo...

Y apareció él?
Entonces se percató de tu existir y de tu profundo amor?

Beso Ele!

SantitAh dijo...

Lo único que se me ocurre decir es: Guau!